jueves, 20 de agosto de 2009

En terapia. "Leonard"

EN TERAPIA.

-Leonard-


INTERIOR/ CASA/ TARDE

Todo está en calma como siempre, los libros bien colocados, las cortinas semicerradas y la mesita de centro de madera reluce sosteniendo el necesario paquete de clinex y el jarrón dónde siempre sirve agua a sus pacientes. El reloj de pared marca la hora, Paul, el doctor, lo mira fijamente cuando a la vez, suena el timbre de la puerta.


Leonard- El doctor Paul, supongo.


Leonard, es un hombre de unos 45 años, pelo oscuro y bien parecido. Sostiene en su mano derecha un fino y peculiar bastón tan llamativo y refinado como el mismo Leonard.


Paul- (extendiendo su mano) Si. Y usted es Leonard , le esperaba, pase…


Leonard duda unos segundos antes de entrar, cruza sus manos sobre su espalda y avanza hacía el salón mientras camina observándolo todo con cinismo e interés, detiene su mirada sobre una estantería. Paul empieza a analizarle.


Leonard- Veo que su fama de coleccionista no es exagerada… tiene una buena elección de navíos de vela.

Paul- (sorprendido y alagado) ¿Fama….?


Leonard- ¡se sorprende!


Paul- Bueno… no sabía que la tuviera.


Los dos hombres se miran un instante como analizándose así mismos. Leonard coge una de sus maquetas navieras mientras dice.


Leonard- Otoño del 2006…Subasta del “Santa Ana” en Cádiz… España.

Paul- (tranquilo) Si… allí adquirí esa pieza que sostiene.

Leonard- (admirándola) El “santa Ana”…construido por planos de Romero Landa…poseía 112 cañones y era el prototipo de una serie de 8 navíos iguales…

Paul- Exacto… (Afirma con la cabeza mientras la baja sonriente)


Leonard- Yo también soy un aficionado al coleccionismo de navíos como puede comprobar… me atraen desde pequeño, no se muy bien cuál es el motivo de ello (dice sonriendo) pero no puedo evitar identificarme…


Leonard devuelve el velero a su estantería y comienza a caminar lentamente moviendo su bastón. Paul, le observa de pie, apoyado desde su sofá


Leonard- ¿Cree usted en la reencarnación?...

Paul- Bueno… no hay pruebas ni a favor ni en contra de eso… (Contesta sintiendo no estar muy acertado en su respuesta)

Leonard – Cierto… yo no creo…mi inteligencia no me lo permite, pero si fuera así, yo sin duda fui un gran navío…

Paul- Tengo entendido que solo se puede reencarnar en seres vivos…

Leonard- ¡Vamos Pool!... utilice la imaginación…

Paul- Claro… (Afirma con la cabeza sonriendo)

Leonard- Los navíos son, resistentes… dotados de una fuerza divina… ¿no cree usted? Sin duda tienen alma… pueden estar navegando a la deriva y sentir el viento rozando sus velas… son guiados por los dioses, o lo que es lo mismo… solo un Dios puede guiarlos…


Paul empieza ya con su terapia y pregunta


Paul- Antes ha dicho, que no sabe muy bien cuál es el motivo por lo que le atraen tanto desde pequeño…


Leonard deja de caminar y le dedica toda su atención.


Paul- Puede ser… porque se sintiera solo, como en un océano… o que…


Leonard interrumpe


Leonard- ¡Por el amor de dios Paul! ¡No utilice terapia barata conmigo!... ¡espero más de usted!

Paul- …desde luego…


Paul sabe que esto no va a ser fácil.


Paul- … tal vez… el hecho que tengamos en común la afición por el coleccionismo de navíos… es lo que le ha decidido venir a verme…

Leonard- Eso está mejor doctor…estire de ese hilo, veamos hasta dónde le lleva…


Paul intuye que este tipo cada vez le cae peor. Leonard se dirige ahora a la ventana para observar el jardín mientras continua hablando.


Leonard- Volvamos a aquel otoño en España… al “Santa Ana”… Aquel día hacía un sol magnífico…


Paul levanta discretamente su ceja al escuchar la forma en que Leonard se expresa, se comporta con un Lord o alguien de la realeza, no obstante intenta obviar de momento ese detalle y se concentra en su relato.


Leonard- Normalmente tengo la costumbre de conseguir todo aquello que me propongo… y aquél día quería comprar “El Santa Ana”… “su, Santa Ana” (le recalca girándose y mirándole directamente) No obstante, también soy un hombre de placeres y decidí pasear un poco por el puerto de Santa María… ¿Tuvo ocasión de hacerlo?...

Paul- Si.

Leonard- Es fantástico, en un tiempo fue uno de los puertos más importantes del mundo… la cuestión es, que yo me encontraba almorzando en una de aquellas maravillosas terrazas puestas al sol…

Solicité una pequeña selección de todos los platos que ofrecían en la carta, me los iban sirviendo todos de uno en uno, a petición de mi mano claro está… ese servicio especial no es propio de un camarero… solo es innato si se paga un buen precio por el…


Paul tiene sensación de incomodidad pero se mantiene atento.


Leonard- Todo era idílico… como en un cuadro de francisco de Goya… justo como había planeado…solo faltaba conocer alguna exótica mujer de las que tanto me habían hablado para completar el lienzo y, allí estaba…


Paul parpadea mentalmente, hoy es él quién parece necesitar un poco de agua, se la sirve.


Leonard- estuvimos conversando, resultó ser también una candidata a obtener alguna joya en la subasta… hablamos, de veleros, de España y de su dedicación al arte en general… estaba fascinada por los abanicos jajaja me explico todos los tipos que conocía a lo largo del mundo y el lenguaje que las Damas podían expresar con ellos ¡es increíble! ¿Sabía que poniendo de esta manera el objeto estaban invitándole descaradamente a mantener relaciones sexuales con usted?...


Paul sonrie, esta algo más a gusto.


Leonard- En fin, pase un rato agradable con ella pero me empezó a aburrir… me disgusta tanto una mujer inteligente como otra que no lo sea … Así que me despedí cordialmente y quedé que nos veríamos en la subasta, quien sabe… quizás una vez adquiridas mis compras me sintiera satisfecho y tuviera necesidad de ella…


Los dos hombres sonríen aliados en ese último comentario.


Paul- ¿Tiene dificultades para sentirse satisfecho?

Leonard- Esa es una buena pregunta, podría decirle que conseguir un grado de satisfacción para mi es difícil… tengo todo lo que un hombre puede desear rápido y fácil y lo sé desde una temprana edad… a los ocho años ya empecé a aburrirme en esta vida y los doce ya había solucionado ese tema… ¿Dónde estábamos?...

Paul- En España, usted se preparaba para asistir a la subasta…

Leonard- Si, si… “El Santa Ana”... Su precio de salida eran 15.000 dólares… eso no me asustaba estaba dispuesto a llevármelo fuera cuál fuese su precio… y ahí es dónde entra usted en escena…

Paul- (Sorprendido)…Yo pagué 35.000 por el y tuve que pedir dinero prestado…fue una suerte para mi conseguirlo, no espera hacerlo pero… usted pudo tenerlo…

Leonard-… Lo se…


Paul se siente confuso, no comprende su papel en esta escena. Leonard decide sentarse ya en el sofá, los dos hombres están frente a frente.


Leonard- No fue el dinero lo que me impidió adquiridlo… fue usted…

Paul- ¿…Yo…?


Leonard le mira fijamente, tiene la expresión de un hombre seguro en si mismo, decide empezar a mostrar sus cartas.


Leonard- Normalmente me muevo por unos valores muy duros y radicales… no, no culpo a nadie, en todo caso eso es obra mía (dice orgulloso) yo dicto mis propias reglas y no se crea, no es fácil estar a la altura… yo decido quién quiero ser cuando me levanto y quién seré cuando me acueste y no dejo que nada ni nadie me desvíe de mi rumbo.


Paul, anota en su libreta, disimula, sabe que Leonard no puede percibir sus conclusiones, no soportaría ser fácilmente analizado.


Leonard- Observo siempre al que tengo a mí alrededor y tengo la divinidad de conocer al hombre y sus debilidades… Algunos hombres no están hechos para esta vida y otros sencillamente no se la merecen…


Paul deja de apuntar.


Leonard- Podría decirse que tengo un pequeño problema con la sociedad… no soporto al hombre… no le respeto. Me limito a observarles, les analizo y los juzgo… normalmente eso me parece divertido pero en otras ocasiones no me lo parece tanto…

En mi entorno, es difícil respetar a alguien… dejaron de ser genuinos. Cuando un hombre triunfa en todos los sentidos, desaparece… naturalmente eso no me a sucedido a mi…

Paul- ¿… Esto, le pasa muy a menudo…?


Leonard se inclina hacía Paul para que pueda oírle mejor cuando le dice.


Leonard- … Constantemente.

Paul- (Tranquilo)…Dice que esto le sucede en su entorno social… ¿Le sucede también fuera de ese el?

Leonard- Desde luego que si… y entonces, es peor.

Paul- ¿En que sentido es peor?

Leonard- En todos los sentidos Paul… los otros, “los ricachones” al menos tienen poder, son los que de alguna manera manejan el mundo… el resto, siguen siendo esclavos a nuestro servicio, solo que ahora son un poco más cultos… visten mejor y se creen con opinión… infelices…entonces es cuando mi voz se alza diciéndome “No permitas esto Leonard”…


Paul levanta la mirada de su libreta cuando escucha esto último que acaba de decir.

Leonard vacila con la mirada un momento. Desenrosca la empuñadura plateada de su bastón y coge una especie de pastilla que se introduce en la boca. Paul le observa.


Paul- ¿tiene problemas de concentración?


Leonard cae en la cuenta que la pregunta es referida al acto que acaba de hacer.


Leonard- …ah! Lo dice por esto (muestra su bastón) no… son bolitas de anís… me encantan… mandé fabricar esta empuñadura

especial… mantiene la temperatura perfecta que necesita el anís. ¡Es fantástica!...


Paul no deja de sorprenderse. Retoma la conversación.


Paul- Leonard dice que no respeta al hombre pero, no todos somos así… hay personas que si aportan a la humanidad…

Leonard- Desde luego que si, y les admiro por ello, esos son los pocos que merecen mi respeto. De entre esos infelices ha salido por ejemplo Cristóbal Colón o Napoleón…

Paul- Me llaman la atención los personajes que has escogido como ejemplos. Los dos son Conquistadores… los dos fueron absolutos en sus decisiones.

Leonard- ¡Eso es! No es necesario que sean como ellos pero un hombre se define por sus convicciones y su moral, por el deber y el honor… quedan pocos con esos valores…


Leonard, está más tranquilo, se siente bien al ver que con Paul puede entenderse con él.


Paul- (Con mucho tacto)… Leonard… Antes a dicho, que a los doce años solucionaste como dejar de aburrirte en está vida…

Leonard- (le atiende con indiferencia) Si.

Paul- Leonard, ¿Cuándo tenía esa edad, también observaba su entorno de esa manera?...


Se produce un largo e incómodo silencio. Leonard mira fijamente a Paul a los ojos.


Leonard- … Se llamaba Peter Green… y era mi mejor amigo cuando vivía en uno de los institutos más prestigiosos de Londres… no le recuerdo muy bien, era un chico listo y muy larguirucho… su familia se dedicaba a la excavación de cemento…le llamaban “El chico cemento”… que original… los demás se reían un poco de él porque (sonríe al recordar) tenía un ojo de cada color… uno verde y otro azul… es un extraño fenómeno genético que se produce uno de cada 500 nacimientos… en un alto porcentaje ¿no cree?...


Paul- (sonríe) Si… todos hemos conocido uno alguna vez… es curioso.


Leonard- El caso es que a mi me caía bien… no por nada en especial… me parecía gracioso que siendo “El chico cemento” tuviera en sus ojos esas tonalidades tan hermosas… un día le dije “Eh! chicO cemento”…no hagas caso de las burlas, tu eres especial… y nos hicimos amigos…


Los dos hombres sonríen.


Paul- ¿Y que pasó?...

Leonard- Pues que no era especial… el chico empezó a depender de mí… constantemente pedía mi opinión para todo, se convirtió en mi sombra y yo empecé a estar harto de todo aquello…


Paul se atreve a preguntar. Bebe agua.


Paul- ¿Fue entonces cuando escuchó su voz diciendo que no permitiera eso?


Leonard- (decidido) ¡Si!...Fue entonces cuando descubrí la manera de dejar de aburrirme. Primero lo imaginé y luego lo planeé. Quedé con él en parte posterior de la escuela, justo dónde nos veíamos siempre “Junto al lago, en el árbol” le dije… fui corriendo a mi cuarto abrí la taquilla dónde guardaba un espantoso regalo de Peter que me pareció muy apropiado para la ocasión, era una enorme y espantosa figura de un cisne echa con cemento jajaja la hizo su padre que presumía de artista y se la regalo al hijo dándomela este a mi. Comprobé que pesaba lo suficiente para mi plan y la metí en mi mochila.

¡Allí estaba el chico bicolor!... puntual como siempre y con esa ridícula cara de entusiasmo por verme. Me dijo… ¿Que vamos a hacer hoy Leonard? Y yo le contesté… “Hoy vamos a bucear” y le golpeé con todas mis fuerzas con la mochila cayendo al suelo inconsciente. Mire y mire rápidamente en todas direcciones mientras arrastraba al chico a uno de los pequeños votes del lago, remé hasta el centro y allí saque de la mochila el cisne cementado y una cuerda, la até a la espalda del chico justo de una forma que había leído en un libro de navegación antigua y lo lancé al fondo…fue bello ver como se hundía mientras sus preciosos ojos me miraban…


Paul está inmóvil frente a Leonard, tarda en reaccionar.


Paul-… y… ¿Cómo se sintió ?...

Leonard- …Satisfecho…


Paul ve la jarra de agua casi vacía, se incorpora de su sofá y se dirige a rellenarla.


Paul- ¿Qué paso cuando descubrieron el cuerpo de Peter?

Leonard- ¿Quién dijo que lo hicieran?...

Paul- ¿Nunca lo descubrieron?


Leonard contesta que no moviendo la cabeza…


Paul- (carraspea) Comprendo… ¿Se ha sentido más veces satisfecho en ese sentido?

Leonard- Muchas…

Paul- ¿Podría decirme cuantas?

Leonard- Siempre que he sentido esa necesidad…


Paul parece estar casi bloqueado, aún así continua.


Paul- … ¿Es la primera vez que lo cuenta?

Leonard- Es la primera.


Paul decide tomar el mando de la conversación.


Paul- Leonard… ¿Por qué está aquí?... ¿Quiere acabar con esto?... ¿Quiere mi ayuda para entregarse a la policía?...

Leonard- ¿A la policía?... no Paul, no quiero entregarme a la policía… Quiero hacer un trato con usted…

Paul- ¿Un trato?…


Leonard da muestras de aburrimiento, se inclina hacía el doctor.


Leonard- Paul… No hace las preguntas adecuadas, no deja de pensar en lo que le acabo de confesar y no hace la pregunta…


Paul repasa mentalmente toda la conversación.


Leonard- …Paul, piense porque estoy aquí… haga la pregunta…


Paul parece dar con la clave.


Paul- … ¿Por qué no compro el “Santa Ana” aquella tarde?...

Leonard- ¡Bravo doctor!... (Orgulloso) ¿Por qué no lo compré?... antes le dije que fue por usted…

Paul- Si, pero ¿Por qué por mi?...


Leonard se prepara como si fuera a contarle una revelación. Vuelve a deambular por la estancia.


Leonard- Como le he dicho, aquel día estaba decidido a comprarlo… pero aquella hermosa mujer de los abanicos me hablo de un prestigioso Psiquiatra que se había trasladado a Cádiz para comprar el “Santa Ana”…ella le tenía un profundo cariño y respeto ya que coincidieron en el instituto de adolescentes y surgió una pequeña aventura entre ellos… ¡que conmovedor!


Paul empieza a pensar


Leonard- Sin duda la reacción de esa mujer ante la posibilidad de encontrarse de nuevo con ese antiguo “amor” despertó en mi otra de mis grandes pasiones… la de coleccionar secretos…


Paul recuerda


Paul- ¡Brenda!...


Leonard en un gesto de emoción dice


Leonard- Si… la dulce y estremecedora Brenda… como siempre y sin saber muy bien porque, me sentí conectado a esta historia y me informe sobre la vida de aquel misterioso psiquiatra… resultó ser una gran persona y descubrí que a parte de coincidir en los de los veleros teníamos mucho en común… no voy a citar todos sus logros y hazañas para no aburrirle y parecerle un “psicópata” pero…quede impresionado…

Paul- Si… creo que…

Leonard- No se esfuerce doctor, probablemente no me recordará porque fue solo un instante pero cuando nuestra chica nos presentó y le conocí comprendí que estaba ante un gran hombre… ya conoce mi habilidad con las personas...pensé, que más da un barquito más que otro ya me devolverá este hombre el favor y… dejé que lo comprara…


Paul- (desafiante) ¡Yo no le debo ningún favor!

Leonard- (irónico) oh! por favor…no se me adelante.


Paul siente pánico al pronunciar la siguiente pregunta.


Paul- ¿Qué paso con Brenda?...


Leonard dirige otra vez su mirada al doctor.


Leonard- Este va a ser un momento delicado doctor… debo informarle que quedé muy satisfecho de ella…


Paul pierde los nervios y se abalanza contra el paciente.


Paul- ¡Maldito, que has hecho!


Leonard en un gesto arrogante le frena y le advierte.


Leonard.- Cuidado doctor… no soy yo quién coincidió en España con un antiguo amor mientras su mujer y su hija le esperan en casa… ¿no se como sus “amiguitos” los policías se tomarían esto?...


Paul recupera el control ante este nuevo conflicto planteado. Leonard se ajusta la ropa y continúa hablándole.


Leonard- Bien… ahora que se a tranquilizado un poco podemos seguir con nuestra charla… debo reconocer que no esperaba esta reacción tan primitiva de usted.


Paul abatido, levanta su mirada hacía él en un gesto de sorpresa por lo que acaba de oír, decide sonreír ante esta situación absurda y recuperar su papel de psiquiatra. Se siente amenazado.


Paul- Esta bien… supongo, que ahora ha venido a cobrar su favor… y necesita mi ayuda para superar esto y cambiar de… digamos… costumbres…

Leonard- Si, necesito de su favor y si, necesito su ayuda… pero no para cambiar…

Paul- (totalmente abatido pero sacando fuerzas) ¿No?... ¿no siente arrepentimiento?...

Leonard- No es ese mi problema doctor… lo cierto es que como le he dicho hace un rato, vengo a proponerle un trato…


Los dos hombres se miran, Paul está más confuso aún.


Leonard- La verdad es que la fuerte impresión que me causo conocerle y la desafortunada manera en la que murió Brenda, me provocó un pequeño trauma que llevo arrastrando estos años y que no se como solucionar… por eso el motivo de esta visita… ¿sabe cuál es?...


Paul- (cínico) Sorpréndame…


Leonard sonrie.


Leonard- El remordimiento… si, tengo remordimientos desde aquel día, creo que me excedí… no estoy seguro de haber impartido justicia con aquella pobre chica y en las siguientes ejecuciones continuó ese extraño y desagradable sentimiento, el remordimiento…


Paul, no da crédito a lo que escucha y no puede evitar acercarse al lavabo, se refresca la cara y se frota las manos con jabón.


Paul- No puedo hacer que eso cambie o desaparezca… es consecuencia de sus actos…

Leonard- No quiero cambiar… me gusta ser como soy y era feliz hasta que le conocí… quiero continuar con mi vida tal y como era… pero quiero que desaparezca este pequeño detalle que le comento… el del remordimiento… así que ahí va mi trato…. Usted me atenderá una vez por semana hasta que desaparezca este inconveniente, y por mi parte prometo no satisfacer más mis excéntricos deseos…


Paul se plantea por un momento lo que está diciendo y ese motivo le provoca una risa nerviosa.


Paul- Esta francamente loco…


Leonard le mira serio.


Leonard- Si va a utilizar ese tipo de terminología no avanzaremos mucho…


Paul- (se recupera de la risa) ¿Esta hablando en serio? ¿De verdad cree que le voy a ayudar a no sentir remordimientos para que siga asesinando a personas inocentes?


Leonard, sujeta un marco de familia que hay sobre un escritorio.


Leonard- A cambio, olvidaré que le conozco y que tiene una preciosa mujer y una hija… estoy hablando muy en serio Paul, necesito urgentemente su ayuda y usted no tiene elección. Tengo pruebas que pueden incriminarle en la muerte de Brenda y esta obligado moralmente a ayudarme, de usted depende que no hayan más muertes… o al menos mientras esté en terapia….


Paul sabe que Leonard le habla en serio, no dice nada pero acepta todo lo que oye, reconoce que no tiene elección. Leonard muy digno, sujeta el bastón que dejó apoyado a su lado mientras le dice.


Leonard- dígame… ¿A que hora será la próxima visita?...

Paul- (desconcertado)…Igual que hoy…


Leonard se dispone a abandonar la habitación, observa a su gran hombre el doctor algo abatido y parece sentir pena.


Leonard- Será un placer verle la semana que viene, podemos también hablar de navíos o de lo que se nos ocurra…


Leonard abre la puerta, dedica una última mirada a Paul.


Leonard- Tenemos mucho tiempo por delante para conocernos… quien sabe… quizás nos hagamos amigos…. me gustaría mucho poder invitarle a navegar algún día en mi “Santa Ana”… no compré el suyo pero… hice construir una replica exacta para mi…buenas tardes Paul…


Leonard abandona el consultorio mientras Paul queda solo con sus pensamientos. Cierra la puerta y dirige la mirada a la pequeña maqueta…en ese momento su pasión por los veleros ha desaparecido.


Fin.

7 comentarios:

kpn2010 dijo...

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